Melissa Campos, artista e ingeniera, participando en una feria para emprendedores, 2026. I'm the artist, not the muse.

De ingeniera a artista: la historia detrás de Mórtimer Art

Bitácora del taller, registro 001 · La Ribera de Belén

Hay una pregunta que me hacen seguido cuando cuento mi historia: ¿cómo se pasa de la ciberseguridad y los sistemas a pintar, ilustrar y encuadernar libros a mano?

La respuesta corta es que nunca dejé de ser artista. La respuesta larga vale la pena contarla.

Primero fue el arte

Antes de los servidores, las redes y las certificaciones, hubo lápices. Dibujaba desde la escuela, y se me daba bien. Lo suficiente como para estudiarlo en serio: me formé en dibujo y pintura, convencida de que ese sería mi camino.

Pero la vida —y un país pequeño con una industria tecnológica en crecimiento— me llevó por otra ruta. Me hice ingeniera. Durante más de veinte años trabajé en tecnología: sistemas, ciberseguridad, escritura técnica para empresas globales. Aprendí a pensar en estructuras, en procesos, en cómo las piezas encajan unas con otras.

El arte nunca se fue

Acá está lo que pocos esperan: la ingeniería no mató a la artista. La hizo más precisa.

Durante todos esos años, el arte siguió ahí, latente. Y con el tiempo encontré un puente inesperado entre mis dos mundos: el diseño gráfico, donde la estética y la función no compiten, se necesitan. Fue entonces cuando entendí que nunca había tenido que elegir.

El rigor de una ingeniera, el ojo de una diseñadora y la sensibilidad de una artista no son tres habilidades distintas. Son la misma, mirando desde tres ángulos. La precisión que pongo al coser la encuadernación japonesa de un cuaderno es la misma que ponía al diseñar un sistema. Solo que ahora el resultado se puede tocar, oler, hojear.

Así nació Mórtimer Art

Hace poco tomé la decisión que venía posponiendo: darle al arte el espacio que merecía. No como pasatiempo, sino como proyecto serio. Así nació Mórtimer Art: una galería y taller creativo en La Ribera de Belén, Costa Rica.

Aquí hago lo que siempre quise: crear obras originales, imprimir arte de calidad, restaurar y encuadernar libros bajo mi línea Encuadernados, y enseñar a quienes quieren crear con sus propias manos.

En un mundo que produce imágenes desechables por millones, elijo lo contrario: cada pieza hecha por una persona, con intención y con tiempo. En esta época, eso es casi un acto de rebeldía.

Y es, por mucho, lo que más me gusta de lo que hago.


Esta es la primera entrada de la Bitácora del taller, donde comparto el detrás de escena de Mórtimer Art: el oficio, las historias y el proceso de crear arte con las manos en Costa Rica. Gracias por leer el Registro 001.

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